
En el principio fue la cebolla sobre el sartén caliente. Y vio Vida que aromaba, y dijo "es bueno", mas echaba en falta compañero. "Hágase el ajo", y el ajo se hizo.
En el enmedio fue el refri, y sus entrañas guardaban innumerables tesoros: el pimiento verde, los honguitos, el queso panela. Panela, sí, que no hay ingrediente insípido, mas cocinero palurdo. Uniéronse sus carnes con la cebolla y el ajo, en un salteado ígneo que aplacaríase con leche y caldo de pollo casero, ebulliendo hasta consumir todos sus jugos.
En el final vio Vida la mezcla, y dijo "hágase el color". Y vino el jitomate picado a llenar de carmesí el platillo, maná del cielo sobre maná de panadería. 
> Le contiene, comprobado: /platofuerte, champiñones, panela, pimiento
Algunas cebollas moradas casan fuera de su grupo social, seducidas por los encantos de galantes ajos. Los hijos nacidos de tales uniones salen al mundo con el color de sus madres, el tamaño de sus padres y el sabor combinado de ambos.
El producto de este matrimonio interracial es conocido como chalote o echalote, según el humor del rotulador (1) . Los aficionados a la trivia notarán que, a finales del siglo pasado, los franceses zanjaron la histórica guerra de los echalotes con un decreto ministerial (2).
Los echalotes tienen amplias oportunidades laborales en el medio gastronómico; sus habilidades son apreciadas en los campos de ensaladería, vinagretería y viandería. Otrora restringidos al Viejo Continente y a su natal Asia, hoy en día ofrecen sus servicios en los supermercados mexicanos de pelo y medio pelo.
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¿Que el queso panela light es desabrido? ¿Que no sirve más que para las dietas? ¿Qué decís, bellaco ignorante? ¡No hay ingrediente inútil, vive Dios, sino cocinero palurdo!
En un recipiente amplio, combinar una generosa cantidad de aceite de oliva, vinagre de manzana y jugo de limón. Agregar una no menos generosa cantidad de echalotes, sal marina y queso panela cortado en cubitos. Mezclar y dejar marinar un par de horas -o mejor aún, toda la noche- en el refrigerador.
Preparar una selección selecta de lechugas y verduras varias. Pasar la mezcla marinada por un colador; agregar los echalotes y el queso a la ensalada, y aderezar al gusto con la vinagreta resultante.
Para los que reniegan del queso de dieta, para los que quieren algo salado, para los que quieren algo fresco; pa'todos hay. Y si de plano no hay ánimo de ensalada, se puede comer el queso marinado así solito, recién salido del aceite.
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(1) Fantasía laboral: ser rotuladora de supermercado, en la sección de perecederos. Todo el día escribiendo ofertas de comida.
(2) La guerre de l'échalotte.